
Esperaba a tener algo de tiempo para recrear la escena que presencié unos días antes de cambiar de año. Entré en una cafetería de la estación de tren para hacer tiempo para la salida de mitren, me senté a tomarme un café con leche cuando una voz de hombre diciendo "lo mio con Ana no va bien" me despertó de mi letargo emocional. Lo decía un hombre de unos 35 años, el pelo negro corto con patillas largas, vestía vaqueros negros y un jersey gris con sospechosa pinta de Zara. Creí entender que se llamaba Alberto y me pareció un gracioso capricho del destino porqué se parecía bastante a otro tocayo suyo, al que solía ver diariamente, y sigo extrañando. El nuevo Alberto hablaba con otro tipo de su misma edad, pelo castaño, con entradas algo más que incipientes y que se daba un aire a Jude Law pero con gafas.
El primo lejano de Jude le dijo algo así como "vaya" quizás esperando que su interlocutor se soltará o quizás porqué no sabía que decir; el caso es que Alberto había abierto la veda y empezó un monólogo interesante que sólo se interrumpía por sus vacilaciones, comentarios intranscendentes o las onomatopeyas que lanzaba el primo lejano de Jude.



